18 dic. 2009

CORREO SEMANAL- Entrevista | Lunes, 16 de Noviembre de 2009 | ULTIMA HORA

Cultura oral del Paraguay: Voces anónimas rescatadas

Guillermo Sequera entrega, en un libro y cinco discos, registros de la tradición oral campesina e indígena del Paraguay. Conversó con el Correo Semanal sobre este importante aporte. Entrevista de Blas Brítez

Ilustración parcial de la portada del Correo Semanal del 14 de noviembre de 2009.
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Periodista | bbritez@uhora.com.py

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Sonidos de la Pasión comprende una caja con cinco cedés y un libro que contienen el registro de decenas de relatos y canciones provenientes de lo más profundo de la tradición oral paraguaya, al mismo tiempo de ser un aporte significativo a la historia de la música del Paraguay, en especial a la relacionada con la popular.

Guillermo Sequera ha investigado, registrado y colectado este material entre los años 1970-1972 y 1985-1988, adentrándose en comunidades campesinas e indígenas del Paraguay, de las Regiones Oriental y Occidental de su territorio. El Correo Semanal conversó con él un día después de la presentación del importante material, realizada el pasado martes, y un día antes de su viaje a Francia, adonde fue a brindar una serie de conferencias sobre aspectos de la cultura paraguaya.

La originalidad del quehacer de estas comunidades radica, según Sequera, en su "consagración a la diversidad, la invención de un patrimonio que apela a imaginar el gran esfuerzo de estas comunidades culturales, a las propuestas novedosas y a la invención de formas y discursos propios".

La edición de esta voluminosa obra emblemática, que recoge el valioso acervo, fue posible gracias a la producción de Jorge Garbett y el apoyo de la Comisión Nacional del Bicentenario, Itaipú Binacional y el Centro Cultural El Cabildo.

ENTREVISTA.

Se oyen maracas sonando al unísono, cada vez con mayor intensidad. Lentamente, se incorporan otros sonidos: voces politonales que confirman el carácter colectivo y festivo de lo que escuchamos. Es el Debylyby, la ceremonia ritual del pueblo Tomáraho, habitantes del Gran Chaco. El equipo de sonido de mi casa reproduce un canto ancestral en pleno siglo XXI: se trata de una de las grabaciones que conforman Sonidos de la Pasión, que el antropólogo y etnomusicólogo Guillermo Mito Sequera presentó recientemente, un "corpus sobre la base de la edición de cinco cedés y un libro explicativo, un viaje de reconocimiento a la diversidad del paisaje sonoro de Paraguay", según explica Mito al Correo Semanal. Para él, la publicación de este trabajo --gracias al Centro Cultural "El Cabildo", Itaipú Binacional y la Asociación Cultural Comuneros-- es una realidad largamente acariciada, pues el registro de estas "voces anónimas" que cantan y cuentan los pesares, misterios, agonías y porvenires soñados de comunidades indígenas y campesinas, datan de entre 1970 y 1988. Lo que quiere decir que gran parte de las formas de expresión aquí fijadas ven peligradas su memoria, cuando no muertas. Algo de eso explica Mito cuando habla de la motivación última de Sonidos de la Pasión:

"Corresponde, fundamentalmente, a una edición que basa su preocupación en la recuperación pronta del patrimonio inmaterial. El mismo constituye uno de los elementos de mayor importancia, dada su fragilidad, como los riesgos de desaparición y erosión, principalmente en cuanto a las poblaciones indígenas y campesinas guaraníes."

--¿Qué manifestaciones conforman estos cinco cedés?

--El primer disco, llamado Kaleidoscopio, trata de abrir el portal de ese Paraguay profundo, colorido y rico. Son expresiones y manifestaciones de la tradición oral de estas comunidades culturales, sus lenguas mismas, relatos, técnicas vocales e instrumentales. El disco constituye una primera entrada a los siguientes cuatro. Estos últimos exponen una serie de sabidurías y cosmovisiones campesinas guaraníes, en ese notable injerto entre, por un lado, la vertiente abrahámica (judeocristiana, musulmana), y la guaraní, cuya resultante demuestra una alta capacidad de los pueblos a adoptar músicas, expresiones de otras culturas.

Investigación, registro y colecta

--¿Qué comprende la tradición oral?

--Cuando hablamos de tradición oral, hablamos de un arco, de una dimensión muy amplia, donde no solo caben manifestaciones orales o instrumentales, sino que éstas tienen que ver mucho con la explicación, con el patrimonio y con la manera en que estos pueblos construyeron su pasado, su presente y también su porvenir. Son muestras que están también vinculadas, por ejemplo, al calendario agrícola, a la relación entre cultura y naturaleza, con el sostenimiento de una cultura necesaria al reconocimiento de la sociedad nacional en cuanto a su existencia. Es una manera de contribuir al fortalecimiento, a la afirmación de la riqueza cultural del Paraguay.

--¿Cómo se articulan entre sí el libro y los cedés?

--Redacté una serie de textos que primero explican la selección de cada cedé. Por otro lado, los textos míos proponen una serie de pistas, hipótesis sobre la relación de la muerte, del nacimiento y otros fenómenos con la manera en que estos pueblos construyen su relación con las cosas, con los seres y con sus propias angustias. Además, aparecen fichas donde hay una transcripción de los relatos, de los estribillos de las canciones con su correspondiente adaptación al castellano. Lo que se quiso es preparar un material sensible, emotivo, para que la gente pueda bucear en esas fuentes. Es una manera de contribuir al conocimiento a través de una investigación, colecta y registro, para que toda la ciudadanía pueda acceder a ellas y pueda encontrarse, reconocerse en ese espejo que está del otro lado del Paraguay.

--¿En qué situación se encuentran las culturas cuya manifestación encarna este trabajo?

--Creo que, lastimosamente, habría que recordar aquel título sugerente, pero casi como un estigma, que Augusto Roa Bastos había dado a un libro compilatorio suyo: Las culturas condenadas. Éstas se encuentran en el dintel entre la vida y la muerte; el riesgo de extinción de estas tradiciones y de estas culturas es grande. Al ritmo que vamos, en este modelo de desarrollo destructor, se hace evidente que aquella práctica de ejercicios colectivos orales ya está extinguiéndose para nunca más volver. En ese sentido, todo dependerá de una fuerte toma de conciencia por parte de las instancias administrativas, el Estado central, gobernaciones, municipalidades, en tomar iniciativas que contribuyan a la recuperación pronta de estas tradiciones, a su difusión y a su protección. En la radiofonía nacional no hay lugar para estas voces anónimas, para estos pueblos que supieron inventar y sugerirnos formas musicales extremadamente ricas, que no tienen cabida en esos medios de difusión. La diferencia grande que tenemos con Brasil y la Argentina, por ejemplo --o incluso el propio Uruguay o Bolivia--, es que son países que tienen sus instituciones, sociedades donde la relación del artista creador se conectó al reconocimiento y a la difusión de manifestaciones populares.


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