21 sept. 2010

¿FRANKENSTEIN EN PARAGUAY?

Guillermo Sequera

vbareiroroa@hotmail.com

“Los yankees siempre fieles al viejo sistema cuidando de hacer sentir la fuerza del cañón antes que la de la razón y justicia. Un desenvolvimiento de fuerzas Norteamericanas en esa parte del Sud, puede arrastrar graves consecuencias, no solamente para los Estados del Plata, más también para la misma Europa.”

Francisco Solano López.

21 de setiembre de 1858

“Hasta el temor que engendran en el mundo les parece aceptable: no quieren ser amados sino obedecidos; y eso se consigue con el miedo,…”

Noam Chomsky, 2004

Notable texto de Francisco Solano López; poco conocido, pero que refleja las contradicciones emergentes, entre los EE.UU. y los países, en procesos independentistas; desde aquella ambición hegemónica sellada por Monroe (1824): “América para los americanos”. Si es cierto que los paraguayos debemos reconocer con mayor fuerza, el rol protagónico del Dr. Francia y los López, quienes lideraron con el pueblo, un proceso de lucha ejemplar y aleccionadora: para fundar las mejores condiciones de una política antiimperial del Paraguay; basada en la autonomía y defensa de la soberanía, -y que se constituyen en las referencias mayores de la contemporaneidad latinoaméricana-: la posición clara, firme y precisa del exMinistro de Defensa en denunciar la arrogancia de la embajadora Lilian Ayalde; por hostigar a la desestabilización y el golpismo contra el gobierno de Fernando Lugo, son enseñanzas que deben ser analizadas en profundidad y con alta creatividad política para pensar en colectivo los nuevos escenarios y el reto hacia un golpe de timón en aras por la reafirmación democrática paraguaya. La desición de Lugo de “apartar” a Bareiro Spaini del Ministerio de Defensa, se vincula directamente a la ambición guerrera del Imperio norteamericano en utilizar a Paraguay como plataforma militar y política; y así recuperar su cada vez más debilitada influencia en la Región. Busca, además, aminorar el avance notable de la UNASUR, quebrar vinculos de integración latinoamericana en sus diferentes ámbitos; distanciar la participación de más países al ALBA; por recordar sólo algunos aspectos de los escenarios reales en esa programación hegemónica. Estamos más que seguros que Brasil, ni la Argentina quedarán con los brazos cruzados. Esto, y lo que se avecina en la dependencia militar y enajenación de la soberanía física, y soberanía popular; será interpretada por los vecinos como una traición. No me cabe la menor duda. En eso, la presencia de todavía unas 800 bases militares norteamericanas en un centenar de países del planeta, donde Paraguay se sitúa en la mira de intereses imperiales es altamente preocupante; porque ello fomenta la inseguridad regional, y amplifica los riesgos de conflictos de una guerra termonuclear y en consecuencia a la desaparición de la especie humana. Hecho que en las últimas semanas fuera denunciado por Fidel Castro, y que en Paraguay se hiciera eco el Partido Comunista Paraguayo. La opinión pública debe conocer la realidad de la situación, donde todas las organizaciones democráticas ciudadanas tienen la obligación moral de alertar, de sensibilizar y apurar por establecer un debate nacional. La maquinaria de la destrucción va de par con la política de hegemonía imperial en sus diferentes formas y procedimientos: acrecentamiento de la pobreza; guerra sicológica para amedrentar a la población; satanización de movimientos comunitarios; confusión y domesticación perniciosa de la información, a través de los medios corporativos de información en su versión local, desarrollando una dictadura de la comunicación; despeje brutal de areas boscosas; monocultivos de soja transgénica; asfixia y apropiación indebida de tierras y territorios indígenas. El sistema destructivo tiene que ver con la característica propia del sistema, la de solucionar los problemas cada vez más graves mediante una guerra total contra adversarios potenciales o reales. Los halcones negros del Pentágono, cuyas teorías “rozan la locura”, son capaces de programar lo impensable: la destrucción total. Por esas mismas razones, dada la experiencia dramática de Paraguay, la de haber sido víctima de dos guerras, ambas, promovidas; primero, por el imperio inglés y luego norteamericano: la Guerra de la Triple Alianza, y la Guerra del Chaco, la denominada primera guerra del petróleo. Hoy, el instrumental militar, poco tienen que ver con machetes y fusiles, la tecnología es teledirigida bajo complejísimos sistemas de informatización. El filósofo Istvan Mészáros, escribía: “La destructividad de no importa cuántas guerras limitadas está muy lejos de ser suficiente para imponer, en todas partes y sobre una base permanente, el dominio indesagiable del único hegemón imperialista y su “”gobierno global”: la única cosa que le convendría a la lógica del capital.”

En consecuencia; Fidel Castro, preocupado ante el porvenir de la humanidad puso todo esfuerzo en contrarrestar la mentira y la ocultación de los peligros. “…sólo Obama puede detener el desastre”, señalaba como un mensaje directo expuesto al presidente de una de las más importantes potencias mundiales. Castro informaba que “El mundo cambió, mucho más de 20.000 armas nucleares fueron desarrolladas, su poder destructor equivale a casi 450 mil veces el de la que destruyó la ciudad de Hiroshima.”

El reconocido intelectual norteamericano, N. Chomsky en su libro: Hegemonía o Supervivencia. El dominio mundial de EE.UU; alertaba en estos párrafos, que prefieo citarlos in-extenso:

“los hechos indican que deberíamos sacar enseñanzas muy distintas: sobre cómo los poderosos establecen normas para justificar su presunto “derecho soberano de emprender acciones militares” a voluntad (Colin Powell); y cómo los sistemas doctrinarios eficaces pueden reconstruir hasta la historia más reciente. Estas son las lecciones clave, y a quienes se ocupan del futuro les convendría tomarlas más en serio.” (p.85).

“…los sistemas espaciales son “claves para la eficacia militar de nuestra nación”. Estados Unidos debe pasar del “control” del espacio a la “propiedad” del mismo, que será permanente, según la Estrategia de Seguridad Nacional. La propiedad del espacio permitirá una “participación inmediata en cualquier parte del mundo”, de manera que los “ataques desde el espacio” se pueden integrar a los planes de combate. “Una capacidad de ataque viable, pronta y global, ya sea nuclear o no nuclear, permitirá a Etados Unidos golpear rápidamente contra objetivos de alta retribución, difíciles de vencer, desde distancias seguras” y “dar a los comandantes en guerra la habilidad veloz para negar, retrasar, engañar, trastornar, destruir, explotar o neutralizar objetivos en horas o minutos en vez de semanas o días, incluso cuando las fuerzas de Estados Unidos y sus aliados tengan una escasa presencia avanzada” (Comando Espacial de la Fuerza Aéres, Plan Maestro Estratégico para el año 2004 y más allá, 5 de noviembre de 2002).

Los argumentos exhibidos por la opinión pública internacional, por estadistas, por pensadores; quienes constituyen lo más preciado del compromiso humano hacia la instauración de una paz en el mundo; y que en el ámbito sudaméricano, los paraguayos debemos torcer el brazo a los cómplices de la entrega de nuestra soberanía, inspirados en la experiencia histórica de nuestro pueblo, y que en reconocimiento a ello, deberíamos crear un movimiento pacifista de gran envergadura, y de alto significado histórico hacia la celebración en el Paraguay, de una independencia definitiva para el 2011!

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